lunes, 16 de enero de 2012

Quinto año del gobierno de Calderón: 2011 termina con más sangre, hambre y explotación


Quinto año del gobierno de Calderón: 2011 termina con más sangre, hambre y explotación

Escrito por: 
 Felipe Castro
El pasado 1 de diciembre se cumplieron cinco años del gobierno espurio de Calderón. En su mensaje por el quinto aniversario, enunció una lista de supuestos “logros históricos” en cobertura de salud, educación, vivienda, inversión en infraestructura, y estabilidad económica con crecimiento y generación de empleo, que han hecho de México hoy “una nación más justa”, dijo.[1] Sin embargo, contrario a este discurso triunfalista, el saldo económico-social para la clase trabajadora y la juventud, no sólo durante el quinto año de gobierno, sino en todo el último lustro, los 11 años de gobiernos panistas y antes las siete décadas de gobiernos priístas, es verdaderamente catastrófico.
Crisis económica
Junto con la crisis política inicial de su gobierno, al haber sido impuesto en la presidencia de manera fraudulenta, otro de los elementos que ha venido marcando la administración de Calderón es la peor crisis experimentada por el capitalismo a nivel mundial desde 1929. En este contexto, la economía mexicana se contrajo un 6.5% en su Producto Interno Bruto (PIB) durante el 2009, lo que fue la mayor caída de los últimos 70 años.
Tal descalabro económico no logró resarcirse en 2010, a pesar del crecimiento obtenido del 5.5% del PIB que, por supuesto, estuvo basado en una mayor sobre explotación de la clase trabajadora. No obstante, dicho crecimiento y el ritmo “elevado” con que EEUU cerraba el último trimestre del 2010 (3.1 por ciento), permitieron declarar a Calderón que la crisis económica había sido superada y que las perspectivas para crecer al 5% en 2011 eran bastante favorables.
Con esas expectativas, a mitad del año, el subsecretario de Hacienda afirmaba que la desaceleración de Estados Unidos y los problemas económicos de la Unión Europea “no tendrían ningún efecto para México”, pues contaba con “bases solidas”. Por su parte, Calderón seguía asegurando que la economía mexicana “había recuperado la ruta del crecimiento”.[2] Todavía en su mensaje del 4 de diciembre, con motivo del quinto año de su gobierno, dijo que durante los primeros nueve meses del 2011 se venía creciendo a un ritmo de 4% y que de enero a noviembre, se habían generado ya 815 mil nuevos empleos. Para lograr ello, informó que el financiamiento a las Pequeñas y Medianas Empresas del país había sido cinco veces mayor al que se hizo durante el sexenio de Vicente Fox.
Contrario al discurso triunfalista de Calderón, la crisis mundial del capitalismo continúa y México no se puede abstraer del contexto internacional, mucho menos de lo ocurra en la economía de EEUU, la cual está lejos de haberse recuperado y se encuentra al borde de la recesión. De ahí que al concluir el 2011 el resultado económico parece haber quedado por debajo de las expectativas oficiales. Pues, según el “Balance preliminar…” que ha dado a conocer la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la tasa de crecimiento económico de México se situó en 4% y, una vez más, fue menor al promedio de 4.3% de los países de la región latinoamericana y caribeña.[3]
Para el 2012, el panorama no parece ser mejor. Al contrario, el futuro se torna aún más incierto para nuestro país. De acuerdo con la misma CEPAL, la desaceleración económica se prolongará, así que el pronóstico de crecimiento de la región sería de 3.7% y el de México de 3.3 por ciento. Seguramente, previendo ese panorama de incertidumbre, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, a inicios del mes de septiembre declaraba: “hoy más que nunca son necesarias las reformas estructurales para enfrentar el volátil entorno financiero internacional y evitar que la economía mexicana se colapse, arrastrada por los problemas en Europa y Estados Unidos”. [4] Por su puesto, las reformas a que se refiere, son la laboral, energética, educativa, de Seguridad Nacional y de Asociaciones Publico-Privadas.
Dos meses después (en noviembre pasado), Calderón secundó la declaración de Carstens, diciendo: “Tenemos que apretar el paso en este último año; va a ser un año de verdaderosprint; estoy absolutamente decidido a cerrar a tambor batiente. Tenemos que avanzar en […] fomentar aún más la inversión del sector privado”. Y agregó: “la mejor y más viva fuente de crecimiento económico de cualquier sociedad es la iniciativa privada, no es la iniciativa del gobierno. La del gobierno sí es la más importante para corregir desigualdades, para igualar capacidades, pero la fuente viva del crecimiento de las economías es la iniciativa privada y la infraestructura mucho más. Por eso había que crear las reglas, los incentivos, la regulación que permitan que pueda florecer la inversión privada en obras de infraestructura.[5] El 14 de diciembre pasado, los Senadores atendieron este llamado de Calderón, aprobando la tan anhelada Ley de Asociaciones Público-Privadas, con la intención se seguir privatizando los servicios públicos y de infraestructura en nuestro país.[6] En otras palabras, privatizar más los beneficios y socializar las pérdidas.
Precariedad laboral y desempleo
La prolongación de la crisis demuestra que no se trata de algo coyuntural sino que es la expresión de la crisis orgánica del capitalismo. Ante la cual, la burguesía y sus gobiernos administradores de prácticamente todo el mundo, siguen cargando los costos sobre los hombros de la clase trabajadora, como única salida que encuentra la burguesía para perpetuar su sistema explotador.
En México, no importa lo que diga Calderón, el cierre de empresas, despido de trabajadores, eliminación de derechos laborales y una generalizada precarización en las condiciones de vida de la mayoría de la población ratifican dicha estrategia de la burguesía. De acuerdo con la Asociación Latinoamericana de Micro, Pequeños y Medianos Empresarios, de enero a octubre, alrededor de 380 mil micro, pequeñas y medianas empresas habían cerrado sus puertas debido al impacto de la desaceleración económica y al encarecimiento de los insumos por la depreciación del peso frente al dólar. Y según estimaciones del organismo, al término de 2011 sumarían medio millón de estas empresas que habrían cerrado sus puertas, lanzando al desempleo a miles de trabajadores.[7] Recordemos que ya en 2009, el cierre una cantidad similar de empresas se tradujo en el despido de un millón y medio de trabajadores ese año.
No sólo no ha habido una política de fomento industrial en el país, sino que se ha profundizado la desindustrialización. El sector industrial de hoy representa no más del 20% de la planta que había instalada hace 25 años (en 1986), antes de que México se adhiriera al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio.[8] Si alguna duda quedaba sobre el papel progresista que la burguesía pudo haber jugado en nuestro país en el pasado, este dato demuestra que no podemos tener ninguna ilusión en los empresarios honestos que puedan invertir y crear fuentes de empleo para desarrollar al capitalismo dependiente mexicano.
En cuanto al desempleo, ya en noviembre pasado, según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), la desocupación se ubicó en 5.94%, lo que significó más de 2 millones 550 mil integrantes de la Población Económicamente Activa; de los cuales, el 71% cuentan con los mayores niveles de instrucción académica, por lo que podríamos decir que contamos condesempleados ilustrados. Con ese indicador, el desempleo en México ha llegado a ser 60% superior a la que existía al inicio del gobierno de Calderón, y 178% más en los últimos 11 años de gobiernos del PAN.[9]
Si nos referimos a la población ocupada, la situación no es mejor. El “presidente del empleo” no sólo se destaca por su escasa generación del mismo, sino por la eliminación de puestos de trabajo (recuérdese la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009) y una mayor precarización de las condiciones laborales en sus cinco años de gobierno. De acuerdo con el INEGI, el número de mexicanos que laboraba en la economía informal al cierre del tercer trimestre de 2011, era de 13 millones 438 mil 600 personas, cantidad que representa casi un tercio (28.71%) de la población ocupada del país.[10]
En este mismo tema de la informalidad, la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo, informó que al cierre del 2011, el valor de mercado de la mercancía comercializada en el sector informal de la economía –incluidos contrabando y piratería– alcanzará 79 mil millones de dólares; lo que será siete veces mayor que los ingresos por turismo (apenas unos 12 mil millones) y cuatro veces más que lo captado por concepto de remesas (23 mil millones) en todo el año. Dicha cifra del comercio informal representa un aumento de 5.3% respecto del mismo dato del año pasado, cuando se ubicó en 74 mil millones de dólares.[11]
Carestía de la vida
Tal es el fracaso del gobierno de Calderón que si comparamos el ínfimo aumento al salario mínimo y la elevación del precio de los alimentos básicos, vemos cómo el poder adquisitivo de los trabajadores, lejos de permitirles “vivir mejor”, ha descendido drásticamente.
El salario mínimo, por ejemplo, apenas ha tenido un incremento del 22%, sumando realmente 13.66 pesos durante el sexenio. Esto porque en enero de 2006 el salario mínimo era de 48.67 pesos para la zona A y para 2012, con el incremento del 4.2% aprobado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, ascendería a 62.33 pesos.[12] Pero si vamos más atrás en la medición, según el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (CAM-UNAM), desde 1982 la perdida acumulada del salario mínimo es del 82 por ciento.[13]
Mientras tanto, el costo de los alimentos básicos prácticamente se ha duplicado. El precio de la tortilla, por ejemplo, al concluir el 2011, sobrepasó los 12 pesos por kilo en 30 de las 53 ciudades monitoreadas por el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados, de la Secretaría de Economía. Si este precio se compara con los 6 pesos que se pagaban por un kilo de tortilla en noviembre de 2006, antes de iniciar el gobierno de Calderón, resulta que el principal alimento de los trabajadores mexicanos acumula un encarecimiento de 87.5%, porque de entonces a la fecha cuesta 5.25 pesos más, en promedio.[14]
Ante esta disparidad entre el mini salario y el alto costo de la vida, el CAM-UNAM señala que para poder adquirir la canasta alimentaria recomendable, en 2012 es necesario un salario mínimo de 180.92 pesos, y el más reciente incremento a este ingreso fue apenas de 4.2%, para colocarse en 62.33 pesos; por ello, los trabajadores tendrían que laborar casi 24 horas al día sólo para alimentarse. De acuerdo con el mismo organismo, el 65.45% de la población ocupada en el país percibe menos de tres salarios mínimos, por lo que carece diariamente del ingreso para adquirir los alimentos suficientes y está condenada a vivir en niveles de desnutrición. [15]
A todo lo anterior hay que añadir el doceavogasolinazo del 2011. Con este último aumento del año (aplicado el pasado 10 de diciembre), las gasolinas se encarecieron entre 4.8 (la Premium) y 11% (la Magna), mientras que el diesel acumula un incremento de 4% en igual periodo, llegando a costar 10.59, 9.73 y 10.09 pesos por litro, respectivamente.[16] Y recordemos que el Congreso de la Unión aprobó que sigan los incrementos mensuales en el precio de los combustibles hasta 2014, con lo que resentiremos el consecuente aumento en los precios de los artículos de consumo diarios y básicos.
Mayor polarización social
Así pues, aunque Calderón declare que en salud, educación, vivienda, atención a las mujeres y a los pueblos indígenas, “hoy México es una nación más justa de lo que era hace cinco años”, la realidad es otra. Recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconoció que México es el segundo país más desigual entre los miembros de ese organismo internacional, y advirtió que la brecha entre ricos y pobres podría haberse agravado entre 2008 y 2011 por el impacto de las crisis mundial del capitalismo.[17] Informó que el ingreso medio del 10% de los hogares mexicanos con mayores ingresos en 2008 era de 228 mil 900 pesos, 25 veces por encima del 10% con menores ingresos, que tenían una percepción media de 8 mil 700 pesos mensuales.[18] Y si nos referimos a la situación de la juventud en los países miembros de la OCDE, México ocupa el tercer lugar por número de jóvenes que no tienen la posibilidad de estudiar ni trabajar –los llamados ninis–, pues reporta 7 millones 226 mil muchachos de entre 15 y 29 años en esta condición.[19]
Por su parte, el Consejo Nacional de Evaluación (Coneval), señala que durante los últimos 11 años de gobiernos panistas (Fox-Calderón), la pobreza en el país se incrementó alrededor de 10%, al pasar de 52.7 millones de mexicanos en diciembre de 2000 a 57.7 millones en igual mes, pero de 2010, sin considerar a los millones que, por la misma causa, emigraron hacia EEUU.[20] Por supuesto, estas cifras son bastante conservadoras, pues otros análisis señalan que realmente el número de pobres es de alrededor de 75 millones de mexicanos que enfrentan algún tipo de pobreza. [21] Pues se debe considerar que, además de alimentarse, una familia requiere cubrir otras necesidades básicas, como vestido, calzado, vivienda, salud, pago de servicios, educación y entretenimiento.
Lo que tenemos, pues, es otra década perdida para la mayoría de la población en nuestro país. Como reconocen la OCDE y el Coneval, existe una mayor desigualdad y polarización social. Y es que no puede ser de otro modo, cuando vivimos en un sistema basado en la explotación de la clase trabajadora por parte de la burguesía representada por los gobiernos del PRI (antes) y ahora del PAN.
Derroche de recursos y guerra contra el narcotráfico
Frente a esa realidad, llena de calamidades sociales para la clase trabajadora, Calderón se dio el lujo de gastar 5 mil 566 millones de pesos en propaganda y difusión (en prensa, radio y televisión) de los “programas sociales” durante el 2011. Por supuesto, uno de los rubros donde se enfocó dicha propaganda fue el de seguridad nacional para justificar la política de guerra contra la delincuencia organizada. Sólo en anuncios relacionados con la seguridad,operativos de militares, marinos y la Policía Federal, captura de presuntos delincuentes y recompensas para ayudar a la localización de jefes de bandas criminales, Calderón erogó 188 millones 956 mil pesos. Esto se debe sumar al pago hecho por la Secretaría de Seguridad Pública de 118 millones de pesos a Televisa por la producción del programa El Equipo.[22]
La supuesta “guerra contra el narcotráfico”, iniciada por Calderón para tratar de subsanar su debilidad política por la falta de legitimidad que no consiguió en las urnas, en cinco años ha arrojado un saldo de 2 mil 268 muertos por sus vínculos con bandas criminales y 2 mil 180 personas más han sido detenidas, según la Secretaría de la Defensa Nacional. Tres días después de que el Consejo Nacional de Seguridad Pública informara que de octubre de 2009 a septiembre de 2011 se cometieron 41 mil homicidios dolosos.[23] En cualquier caso, las cifras se quedan cortas con las más de 60 mil personas asesinadas en realidad. Pues de acuerdo con el semanario “Zeta” de Tijuana, serían 60 mil 420. Sólo de enero a octubre del 2011, la cifra sumó 19 mil 396 personas asesinadas. Y con los muertos de noviembre y la primera mitad de diciembre, el número se incrementa en mil 250 más.[24] No obstante esto, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, señala que hasta el momento la cantidad de muertos asciende a 67 mil 700 en total.[25]
Por las muertes que en promedio suceden a diario, la “guerra de Calderón” ha resultado ser más sangrienta que la de Irak y la de Afganistán. Por ello un grupo de 23 mil personas interpusieron una denuncia contra Calderón ante la Corte Penal Internacional acusándolo de crímenes de guerra y de lesa humanidad, detallando al menos 470 casos de “abusos y violaciones a los derechos humanos” que se han cometido en el marco de su fracasada guerra contra el narcotráfico.[26]
Divisiones y debilidad del gobierno
Junto con el agravamiento de las consecuencias negativas de la guerra contra el narcotráfico en el 2011, también se crisparon las diferencias entre Calderón y la burguesía por su exigencia mutua de salvaguardar sus beneficios en medio de la crisis económica. Así en el mes de mayo, el subsecretario de Hacienda declaraba que el gobierno había cumplido con su aportación al crecimiento económico de “generar condiciones de estabilidad” y exigía al sector privado que se arriesgara a invertir. Al día siguiente, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, respondía que “la estabilidad macroeconómica no basta para hacer crecer la economía, y al gobierno federal le hace falta cumplir otras condiciones necesarias para poder invertir y, sobre todo, para que las empresas sean rentables”, por lo que “el gobierno debe ser un ‘facilitador’ para que podamos avanzar como se requiere”.[27]
Pero las presiones de los capitalistas no eran sólo hacia el gobierno federal, sino también hacia sus partidos, el PRI y el PAN en el Congreso. La Confederación Patronal de la República Mexicana, por ejemplo, en junio pasado aseguraba que “entre los empresarios del país hay un gran hartazgo y desencanto por las promesas incumplidas de la clase política” y lamentaba que gran parte de “las reformas económicas, de seguridad y de política volvieron a quedar pendientes”.[28]
Los desencuentros entre la burguesía y su gobierno, de igual modo se expresaron en divisiones internas en el partido de Calderón, el PAN, así como en pugnas con el PRI; ambos partidos se disputan mantener el poder político para seguir administrando los negocios de la clase dominante e impedir que los trabajadores lleven a AMLO a la presidencia en 2012.
En cuanto a las divisiones internas en el PAN, el enfrentamiento se dio, primero, por la política de alianza con el PRD defendida por Calderón y, luego, por la definición de su candidato presidencial rumbo a las elecciones de 2012. De haber siete aspirantes originalmente, ahora sólo se mantienen tres: Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel. Los dos primeros se culpan mutuamente por su fracaso en la eliminación de la pobreza, al frente de la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESO), en los gobiernos de Vicente Fox y de Calderón, respectivamente. Ella asegura que logró reducirla a 14 millones de mexicanos, aunque ese índice volvió a subir en las gestiones que le sucedieron, en alusión a que Ernesto Cordero llegó después de ella a la SEDESO.[29]
Por lo que se refiere a las pugnas del PAN con el PRI, a mediados del 2011, Calderón acusaba al partido tricolor de haber encabezado durante décadas un régimen represor que masacraba estudiantes y desaparecía opositores. Algo totalmente cierto, como lo que también respondió el PRI, señalando que gracias a él, Calderón pudo imponerse fraudulentamente como presidente en el 2006 y que para legitimarse emprendió una guerra perdida contra el narcotráfico.[30] Otro hecho significativo fue la detención del empresario y político priísta Jorge Hank Rhon, en junio pasado por acopio ilegal de armas de fuego y explosivos, aunque finalmente fue liberado debido a la inconsistencia de las pruebas.
Una más de las acusaciones incuestionables del PRI hacia el PAN, ha sido sobre el incremento de la pobreza. Ante la negación, por parte de Calderón, del reciente informe de la OCDE en cuanto a la desigualdad en México, el PRI salió a mencionar que con datos oficiales es posible afirmar que la década de los gobiernos del PAN ha sido la de mayor aumento en el número de pobres e incluso ha llevado a la desindustrialización nacional.[31]
Y por si algo faltará añadir al, ya de por sí, debilitado gobierno de Calderón, es la muerte de Blake Mora el pasado 11 de noviembre. Con él, suman dos secretarios de gobernación muertos en “accidentes” aéreos; el primero fue Juan Camilo Mouriño, quien murió el 4 de noviembre de 2008.[32]
 Luchar por el socialismo
Por todo lo anterior, en el marco del Quinto Informe de Gobierno de Calderón, el pasado 1º de septiembre miles de trabajadores (electricistas, mineros, pilotos, telefonistas, maestros, campesinos, ferrocarrileros y amas de casa, entre muchos otros) se manifestaron en el zócalo capitalino, al grito de: ¡No más sangre!, ¡No más hambre!, ¡Trabajo y vida digna! ¡Respeto a los derechos humanos y sociales! y ¡Regreso del Ejército a los cuarteles! Denunciando, además, que lejos del optimismo oficial, el verdadero estado que guarda el país es de desastre general, pues, el número de pobres creció, los ingresos de los trabajadores y capas medias disminuyeron, el desempleo aumentó y más de 7 millones de jóvenes carecen de empleo y de una oportunidad para estudiar.[33]
Ello demuestra el grado de malestar y descontento que existe entre la clase trabajadora de nuestro país. Por eso los trabajadores no dudaran en canalizar por la vía electoral sus deseos de transformar su realidad, apoyando al candidato de la Izquierda, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), para sacar del gobierno a la derecha panista e impedir el regreso del PRI a la presidencia. Esto, siempre y cuando, López Obrador dé un giro mayor a la izquierda; rompa con los empresarios, abandone sus ilusiones en que es posible un capitalismo con rostro humano y retome el programa de lucha por el socialismo.
Porque, en última instancia, la única forma de acabar definitivamente con las crisis económicas, el desempleo, la precariedad laboral, la pobreza y la carestía de la vida, así como con la violencia, el narcotráfico y el derroche de recursos, entre muchas otras penalidades (inherentes al sistema capitalista) para la clase trabajadora, es poner bajo el control y administración de esta los sectores claves de la economía junto con la riqueza que ella misma genera colectivamente. En otras palabras, se necesita eliminar la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción y planificar la economía democráticamente por parte de los trabajadores. Ello permitiría cubrir necesidades básicas, como alimento, vestido, calzado, vivienda, salud, educación y entretenimiento, entre muchas otras, que permitan desarrollarnos como verdaderos seres humanos.
Defendamos juntos estas ideas al interior del Movimiento de Regeneración Nacional, las organizaciones tradicionales de la clase trabajadora y entre la juventud. ¡Únete a Militante y luchemos por la transformación socialista de la sociedad!
Fuentes:
[2] Véase: La Jornada, 09/06/11.
[3]“Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2011en La Jornada, 22/12/11.
[4] Véase: La Jornada, 09/09/11.
[5] Véase: La Jornada, 17/11/11.
[6] Véase: La Jornada, 15/12/11.
[7] Véase: La Jornada, 12/10/11.
[8] Véase: La Jornada, 01/09/11.
[9] Véase: La Jornada, 23/12/11.
[10] Véase: La Jornada, 12/11/11.
[11] Véase: La Jornada, 08/12/11.
[12] Véase: La Jornada, 28/11/11 y 10/12/11.
[13] Véase: La Jornada, 22/12/11.
[14] Véase: La Jornada, 08/12/11.
[15] Véase: La Jornada, 22/12/11.
[16] Véase: La Jornada, 10/12/11.
[17] Véase: La Jornada, 15/12/11.
[18] Véase: La Jornada, 15/12/11.
[19] Panorama de la educación 2011”, elaborado por la OCDE y retomado por La Jornada, 18/11/11.
[20] Véase: Columna “México SA” en La Jornada, 10/12/11.
[21] Véase: La Jornada, 12/12/11.
[22] Véase: La Jornada, 22/12/11.
[23] Véase: La Jornada, 20/12/11.
[24] Véase: ABC.es, 26/12/11.
[25] Véase: La Jornada, 11/12/11.
[26] Véase: Revista Proceso en http://www.proceso.com.mx/?p=289224
[27] Véase: La Jornada, 20-21/05/11.
[28] Véase: La Jornada, 09/06/11.
[29] Véase: Columna “México SA” en La Jornada, 10/12/11.
[30] Véase: La Jornada, 13-14/06/11.
[31] Véase: La Jornada, 08/12/11.
[33] Véase: La Jornada, 02/09/11.
Fecha: 
 31 de diciembre del 2011

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